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viernes, 14 de abril de 2017

Artículo sobre las diez dificultades para publicar cf en autoras chilenas.


Artículo diez dificultades de la presencia de autoras femeninas en la literatura de ciencia ficción chilena



Compartimos un artículos publicado en la revista digital Los del Parque n°45  sobre las diez principales dificultades que tienen las autoras chilenas para escribir ciencia ficción

Dejamos el link

https://issuu.com/rocadyc/docs/ldp_magazine_45/16

sábado, 1 de abril de 2017

Nuevo Aporte: Hay un zombi en mi sopa, de Daniel Guajardo


Excelentes noticias

Tenemos un nuevo aporte de don Daniel Guajardo, su colección de cuentos Hay un zombi en mi sopa. Este gran escritor, autor de Sordomudo y coautor de la novela fantástica Psique (bajo el heterónimo Carolina Lehmann y en coautoria con Sergio Amira) nos comparte esta obra que, de gran manera, nos entrega una gran gama de entretenidos cuentos. 

https://www.dropbox.com/s/euzugv5y4i7yt6a/Hay-un-Zombi-en-mi-Sopa-Dan-Guajars.pdf?dl=0
(presionen la "x" al anuncio que les mostrará dropbox para crear cuenta)

Mil gracias, don Daniel Guajardo. Búsquenlo también en Wattpad como Guajars!!!!! 


miércoles, 1 de marzo de 2017

Fantástica sin fronteras 2.




Les dejamos a continuación el vínculo para descargar el segundo número de Fantástica sin Fronteras


https://www.dropbox.com/s/36pcgf5c3hwcnu4/FSF2.pdf?dl=0

Esperemos la disfruten

Si desean participar de la revista, envíen un mail a fantasticachile@gmail.com indicando la intención y el contenido del artículo.

Saludos!!!!

sábado, 28 de enero de 2017

Artículo sobre Historia de la literatura fantástica chilena

Una visión sobre el concepto de ciencia ficción en la literatura fantástica chilena

En la nueva edición de la revista Telescopio se ha publicado un artículo sobre el uso del concepto de  ciencia ficción en la literatura fantástica chilena.

Dejamos el link de la revista

https://revistatelescopio.wordpress.com/2017/01/28/articulo-jose-hernandez-ibarra/

Gracias a todos!

Testimonio: De concursos, premios y otras cosas , por Roberto Sanhueza

Testimonio:
De concursos, premios y otras cosasPor Roberto Sanhueza

Roberto Sanhueza es un tipo ejemplar. No sólo por haber ganado DOS veces el premio UPC otorgado por la Universidad Politécnica de Cataluña ­el año pasado con la obra "El año del gato", y el 2009 con "Bis"­, sino que también por el hecho de atreverse a participar a nivel internacional. Este es el testimonio que nos entrega junto con un invaluable consejo.

Por Roberto Sanhueza

"¿Qué se requiere para ser escritor?" La pregunta del millón. Sin duda que estudios en el área humanística como Periodismo o Lenguaje te dan herramientas para mejor manejar las palabras e hilvanar historias que puedan ser interesantes para hipotéticos lectores, pero no todos los periodistas ni los profesores de lenguaje escriben historias, cortas o largas. De hecho, hay y ha habido gente con preparación formal en otras áreas o simplemente sin preparación formal, que han publicado novelas o cuentos con variable éxito.

En mi opinión, sin menospreciar la importancia de la técnica aprendida y las herramientas literarias que te den los talleres o las universidades, si no tienes la imaginación para ver en tu cabeza la historia… no puedes escribir. Lo que me lleva a mi caso personal. Soy lector desde que aprendí a descifrar el significado de esos signos que había dentro de los globitos que flotaban por encima de la cabeza del Pato Donald y el Ratón Mickey. Desde entonces (y hace muuuucho tiempo de eso) no he parado de leer. Leer indiscriminadamente todo cuanto caía en mis manos.

Quienes no tienen el hábito de la lectura me han preguntado más de una vez por qué me gusta tanto leer y la verdad es que ni a mí ni a nadie que lea nos gusta “leer”. No es el interés por descifrar signos gráficos ­ las palabras representadas­ lo que nos lleva a “leer”. Es el interés en las historias que cuentan esas palabras escritas. Tampoco es el interés por sostener un armazón de papel en las manos. Es por eso que la transición del libro de papel a libro digital no me ha costado nada. Insisto, lo importante es el contenido y no el medio.

En algún momento fui enfocando mis preferencias de lectura hacia la literatura fantástica: Fantasía, Terror, Realismo Mágico, pero, sobre todo, Ciencia Ficción, en todo su abanico. Devoré Hard, New Wave, Cyberpunk, Space Opera. Eran los tiempos dorados de Minotauro y Nueva Dimensión. Años leyendo y disfrutando el género. Siempre sospechando que podría yo también crear historias y ponerlas en papel.

El hecho que finalmente me decidiera a intentar escribir, ya pasados los cincuenta, llegó como casi todas las cosas: por casualidad. Estuve por años suscrito a la “Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine” que llegaba religiosamente por correo a mi domicilio desde USA.
La revista tenía, en los ochenta, una sección de cartas de los lectores. Yo nunca mandé carta alguna (¿Se acuerdan de las cartas de papel?), pero en los noventa la sección cartas se cambió por una página web en la que los fans opinábamos y ahí sí que empecé a escribir en la página. La mayoría de los que participábamos en el blog eran escritores aspirantes que habían enviado cuentos a la revista y los habían rechazado. Me imagino que una revista profesional y de gran tirada como lo era IASFM tenía estándares altos de exigencia, pero además en USA es importante (si no,
imprescindible) ser miembro del “Writer’s Guild of America” para ser publicado profesionalmente.

El caso es que los rechazados decidieron empezar una webzine para publicar en línea principalmente los cuentos no aceptados por la revista, pero abierto a quien quisiera colaborar. Siempre pensé que podía escribir y he aquí que me encontré escribiendo mi primer cuento… en inglés y a los 53 años. Para mi sorpresa, les gustó y me pidieron más.

Por un par de años fui un colaborador asiduo de “Bewildering Stories” y entonces apareció otro chileno a colaborar con la revista. Nada menos que el insigne Omar Vega, quien, cuando se enteró de mi existencia, me invitó a integrarme a la comunidad de Tau Zero en Chile.
Esto fue en el año 2007 y tuve el honor de participar y ser finalista del primer concurso de novela corta (con la primera novela que me animé a escribir) de Tau Zero. Cuando fui a Santiago a recibir mi premio, conocí a Jorge Baradit (uno de los jurados) y me enteré que había ganado recientemente el premio UPC de Ciencia Ficción 2006.

Me enteré entonces de la existencia de tal premio y de la importante cantidad de dinero que entregaba y me pregunté… y si me atrevo…

Me atreví y un día de Junio de 2009 eché al correo rumbo a Barcelona mi segunda novela, BIS, que había armado de historias publicadas por mí en Bewildering Stories y que tuve traducir al español. La vida siguió su curso y, para mi enorme sorpresa, en Octubre del 2009 me llegó un mail anunciándome que había ganado el premio UPC del año y que €6.000 me esperaban en Barcelona.

Esa es mi experiencia y mi moraleja es que se puede escribir sin preparación formal en literatura. Se puede escribir por intuición y por haber leído miles de libros de los más diversos estilos y deducir y tratar de replicar los mecanismos inherentes a ellos.

Si has estudiado, tanto mejor, pero no es indispensable. Inténtalo, tírate a la piscina. Eso no significa que vas a ser un escritor famoso, quizás ni siquiera conocido. Yo me gané de nuevo el premio UPC el 2014 y no creo que mucha gente fuera del grupo de los interesados en escribir CF se haya enterado, pero la satisfacción no te la quita nadie.
¿Cuál es lado insatisfactorio de esta historia? Que no he leído mis libros en papel. Con la crisis económica en España, Editorial Planeta, que tenía un convenio con la UPC para publicar los ganadores, rescindió el convenio justo el 2009. Bueno… el libro digital no es tan malo, ¿Verdad?

La literatura fantástica nacional, y por qué no la encuentras en las librerias , por Daniel Guajardo

La literatura fantástica nacional, y por qué no la encuentras en las librerias

Por DANIEL GUAJARDO

Ésta es una queja que vengo escuchando desde hace décadas: “La literatura fantástica nacional no se encuentra en librerías”. Y es cierto, con algunas excepciones, que la regla general demuestra la ausencia de la literatura fantástica en los estantes de las librerías.
Si tenemos claro el problema, entonces busquemos la causa, y así tal vez podamos proponer una solución.

Este artículo responde en parte a la pregunta inicial, y ofrece alternativas.

L@s autores chilenos no producen suficiente ficción fantástica de calidad

Esta es una gran mentira. Los que escribimos y tenemos contacto con otr@s autores y acceso a la producción fantástica gestada en Chile, sabemos que la producción es constante y abundante. Cada año se suman nuevas voces a la fantasía y la ciencia ficción, con ideas nuevas y también con ideas viejas que se pueden renovar.
La trampa está en la frase “de calidad”. ¿Quién define la calidad? Y
muy a mi pesar, no son l@s lectores quienes lo hacen, sino l@s editores, que trabajan para editoriales que buscan obtener una utilidad para su negocio. El romanticismo editorial no opera en esta lógica, tampoco la pasión del autor por su obra, sino las crudas exigencias del mercado y la competencia.

Sí, sí, qué triste, al mercado no le gusta tu obra, bu­hu. Mi experiencia con este tipo de lógica es que efectivamente hay un mercado para todo, incluso para las obras que las editoriales no están dispuestas a publicar (como mi libro de cuentos “En la Sangre” (pincha el link), que está compuesto en parte por historias que ya había publicado libremente online y que lamentablemente no cumplía con el requisito mínimo de la historia “inédita”). Y cuando se cierran las puertas de las editoriales materiales, se abren las de las editoriales inmateriales.

¿Quieres ver tu libro impreso, en papel? Imprímelo tú mismo en un print­on­demand: Lulu.com, Bubok.es, Createspace.com. Haz las copias que estés dispuesto a comprar con dinero de tu bolsillo, unas 60 ó 100, y deja de quejarte.

¿Quieres ver tu libro en librerías? Eso es otra cosa. Las librerías en Chile trabajan con márgenes del 40%. Si tu libro se vende a $10.000 + IVA, $4.000 son para la librería. La impresión del libro te va a salir por $3.000 cada uno, aprox. Quedan $3.000 para tu bolsillo, el 30% del precio de venta al público (PVP), mucho mejor que el 10% que pagan las editoriales. Muévete, ve a la librería donde quieres vender tu libro y deja algunas copias en consignación (dejas las copias en la librería con una orden de compra, previa firma de un “contrato de venta suspendida”; esto permite que la librería te pague solo los libros que venda, y a su vez que tú le factures mes a mes solo los libros que se vendieron; es un artilugio para evitar los infiernos del Servicio de Impuestos Interno)

L@s autores chilenos no están dispuestos a invertir
Publicar un libro significa una inversión importante. A no ser que seas un autor reconocido por el pequeño mundo editorial y te paguen el 10% del PVP de tu libro como adelanto, que no es tanta
plata.
Todo ese dinero, todo ese tiempo valioso, ya no es tuyo. Y ahora tienes una caja llena de libros que sirve para poner más libros encima.
Evita al “impresor” que publica tu libro “por poca plata” con la promesa de una distribución en librerías. Imprímelo tú mismo, 60 ó 100 copias, y haz una gran fiesta con tus amigos y familiares para presentar el libro. Les regalas el mentado ladrillo de papel. ¡Qué tanto!. Lo pasas bien, cumples con tu objetivo, y apenas se pase la resaca, de vuelta a escribir.
Mientras, sube el libro como eBook a Amazon, Kobo, iBooks, y véndelo barato online, o lo pones en un blog y lo dejas gratis para que te lean. A estas alturas da lo mismo, porque lo que importa es que te lean, no cuánto vas a ganar.

L@s autores chilenos quieren ganar plata con la venta de sus libros
Sí, lo entiendo. Pero no, no va a pasar (pronto).

Isabel Allende vende millones de copias en muchos idiomas en todo el mundo. Ella gana suficiente plata para no preocuparse de nada, excepto de escribir. Y como ella, hay varios más que efectivamente viven de lo que genera la venta de sus libros. Me alegro y los envidio.
Pero esa no es la realidad para el resto de los escritores, y menos para los autores de fantasía y ciencia ficción. Nuestro público es tan reducido a nivel local, que pensar en vender millones de copias está completamente fuera de toda lógica.
Hay mercados grandes como México, Argentina y España. ¿Por qué no vender nuestros libros allá también? Si ofertáramos los libros virtualmente, seguro que podríamos vender mucho más. Pero aún así nadie se hará millonario. Hay impuestos que pagar, hay que pasar de moneda extranjera a peso chileno. Hay que escribir otro
libro.

Solo un ejemplo: un libro a USD $0.99 en Amazon, paga al autor solo el 35% de cada venta. Y el IRS (equivalente al SII chileno) se cobra automáticamente el 30% de todo lo que ganes por el hecho de no ser estadounidense. A eso, agrega que tienes que pagar el 10% de impuesto al SII una vez que te llega la plata convertida en peso chileno. Si vendes 100 libros, con el dólar a CLP $600, ganas la fabulosa suma de $13.097 pesos.

Las principales razones para elegir este camino por sobre el imprentero chupasangre local, es que tu público es mucho mayor y llegas a mucha más gente que si te imprimen acá y el texto ni siquiera llega a la vitrina de una librería especializada; y también porque no tienes que lidiar con intermediarios.

Así que deja de soñar con el yate y mejor sueña con tu próxima novela.
L@s autores chilenos no saben lo que es un ebook
Conozco autores muy tecnológicos que no pensarían en vender su libro en Amazon o Kobo, porque un libro es papel, ¿cierto? El libro electrónico se piratea y luego nadie más lo compra. El precio de venta es tan bajo que no vas a ganar plata nunca jamás. Mejor papel, porque sí. Excusas y más excusas, razones conservadoras de adictos a la homeostasis.

El libro de papel no va a desaparecer. Nunca jamás. Lo que sí ocurrirá es que el mercado del libro de papel se reducirá, mientras que el libro electrónico, al contrario, crecerá y probablemente los libreros inteligentes ampliarán su rubro para vender libros electrónicos también. Se puede. Si no lo hacen ya es porque les da miedo.

Pero la sensación de estar ingresando a un mundo con leyes de la física completamente distintas al nuestro es transversal. Nos criaron soñando con autos voladores, robots y cohetes a Marte; no con millones de libros en la nube virtual que se pueden leer en un mismo dispositivo de bolsillo. Y espera a que se masifiquen los “vestibles” (wearables), tecnologias digitables embebidas en la ropa.
El eBook es algo muy simple: un archivo, como el documento Doc en el que escribiste tu novela, pero formateado con tecnología Web para que sea compatible con múltiples dispositivos de lectura. Hay gente que sabe cómo hacerlos y cobra barato, y existen softwares libres que lo hacen por ti sin costo (por ejemplo “Calibre”).

Los que temen al eBook y promueven este pánico infundado son los mismos libreros y los editores de editoriales que basan todo su modelo de negocio en la distribución y venta del libro como objeto físico. Y muchos escritores se dejan influenciar.

En teoría habrá menos libros, sí, pero serán los que hayan demostrado ser éxito de venta en la nube digital primero, los que serán impresos en papel más tarde. Los autores independientes ahora venden más online que en librerías, y las editoriales se los pelean, como fue Cincuenta Sombras de Grey hace algunos años y ahora la serie de novelas “After”.

¿Entonces, en qué quedamos?
Bueno, resulta que no es fácil encontrar literatura fantástica chilena en librerías, primero porque las editoriales comerciales sólidas no se atreven a publicarlos, y porque los lectores de fantasía y ciencia ficción dudan de la calidad de la producción nacional (he leído historias maravillosas con miles de faltas de ortografía, publicadas por editoriales “serias”). Y una vez que se cierran estas dos puertas, la producción nacional cae en circuitos pequeños de tirada reducida que tiene muy poca distribución.
Lo bueno del “circuito pequeño de tirada reducida” es que es mucho más personalizadas que las compañías de distribución más extendida, porque están preocupados del autor al mismo tiempo que de la obra y es posible encontrar joyas escasas, como la novela “Las Bestias” de José Luis Flores (Biblioteca de Chilenia, 2014).
Pero entonces el autor nacional no piensa en otras opciones.

¿Auto­publicar? ¿Vender en formato eBook? El mundo se vuelve plano de pronto y sólo resta quejarse contra las editoriales que los rechazan y los autores de farándula que aparecen hasta en la sopa.

Mi consejo es que rompan el círculo. No sigan pensando con la lógica del librero y pongan su obra en la nube. Sean emprendedores y olvídense de la vitrina de la librería por un tiempo, porque eso es para los octogenarios del siglo XX. Nosotros somos ciudadanos del siglo XXI

El difícil camino de una escritora, por Yamila Huerta

El difícil camino de una escritora

Yamila Huerta nos comparte su visión sobre el laborioso esfuerzo de escribir literatura fantástica para una mujer en nuestro país

Por Yamila Huerta

La experiencia de ser mujer y escribir fantasía o ciencia ficción, es en verdad, una aventura.
Cuando una persona decide escribir, mucha gente a su alrededor la apoyará y otros tratarán de hacerle ver lo estúpido de su idea. Pero cuando es una mujer, por lo menos en mi experiencia, es peor, ya que debes enfrentarte al machismo que reina en el ambiente. Y no solo de parte de los machos escritores, no señor.

Obviamente, la historia puede ser diferente en la actualidad, ya que la internet ha permitido que a través de las redes sociales, los blogs, foros y demases, los sueños de ser escritora o escritor son algo más sencillos de cumplir, al menos, en un sitio propio en que publiques, tendrás tus fans y, quizás, podrás hacer una autopublicación, sacar un número austero de copias para venderlo en ferias y demás encuentros temáticos.
Pero en mis tiempos ­hablo de los ’80 y los ’90­ era difícil. Tanto así, que al mirar hacia el pasado, de la gente que escribía y que estaba a mi alrededor, era una de las escasas chicas que quería ser escritora.

Lamentablemente, pareciera ser que solo existe un camino para una chica escritora y es el de escribir para mujeres, literatura para mujeres, literatura de género, lo que me quedó clarísimo cuando estudié periodismo y la visión era tan… feminista que me hartó. Pero de ese feminismo versus machismo, eterna pelea en la que, al final, la mujer queda siempre como una resentida de mierda, que lo único que desea es comportarse a la par de un hombre y no usar sostén –porque es una especie de símbolo de la esclavitud femenina o algo así, cuando todas sabemos que es necesario, especialmente cuando son grandes, digamos las cosas por su nombre­. Eso, para mí, no es mi onda. Yo prefiero crear heroínas que siguen el camino clásico del héroe –si tiene dudas, recurra al libro de Joseph Campbell, “El héroe de las mil caras”, un estudio de la estructura y arquetipos mitológicos que se repiten en todas las culturas e historias­; heroínas que crecen a medida que avanzan en su aventura y logran sus objetivos, incluyendo el amor y ganar el trofeo final, que puede ser algo totalmente distinto al clásico casamiento al que recurren los guionistas de teleseries.
Pero todo cambió en el año 2000. Un premio: Primer lugar de Novela Inédita en los Juegos Literarios Gabriela Mistral, cuyos organizadores dieron el visto bueno a una novela de fantasía, sí, de fantasía del tipo medieval, ambientada en Chile y que, por fin, pronto saldrá impresa.

Mi novela “El Mendigo de Karmaf” fue el primer pasito, sin embargo, pronto me di cuenta que no sería fácil dar el segundo, y así pasaron los años. El premio fue invertido en estudios de inglés, y, en lo literario, una cerrada de puerta en la cara.

Aún tengo las cartas de todas esas editoriales que me dijeron “no está en nuestra línea editorial actual”, incluyendo en la que me pidieron que sacara toda la fantasía de la novela y entonces me la publicaban. ¡Eso fue decirme como “suicídate” y te pagamos! ¿Cómo sacarle el corazón a mi novela? Preferí dar media vuelta, ir a buscar mi copia y mandarlos a freír orcos a la Patagonia. Y esperar mi oportunidad de publicar como yo quiero que sea.
Pero, como hay que ser perseverante, la oportunidad de publicar y tener lectores que interactuaran con mis historias se dio en un sitio llamado Fotech.cl, que tiene un espacio para mostrar al mundo lo que quería contar a través del género de las foronovelas, un estilo de novela por capítulos, entregados en un foro específico, que tienen un elenco ideal definido por el autor (sí, con actores nacionales e internacionales), a las que también se les adjunta una banda sonora, se crean campañas promocionales y el autor tiene la retroalimentación con su público.

En Fotech, gané cuatro veces el derecho a publicar, todas las veces con una excelente evaluación de parte de los jueces, que eran foristas que leían muchas foronovelas, especialmente extranjeras. El sitio, cuando empecé a participar, tenía gran cantidad de historias del tipo telenovela venezolana o mexicanas, cosa que a mí, sinceramente, me repugna. Demasiado trilladas, lo que no significa que si está bien escrita, no la aplauda. Lo digo, porque fui jurado también y hubo algunas de esos estilos muy bien escritas y estructuradas literariamente hablando que recomendé para su publicación. Obvio, tienen su público. Me propuse el desafío de postular con una foronovela de fantasía medieval, “Sangre y Espada”. Gané. Creo que fue la primera en la onda de lo fantástico. Luego siguieron varios autores más, con historias de extraterrestres, fantasmas y de variados seres. Volví postular con una que tenía ángeles, demonios, fantasmas y humanos: “Eternidad”, una extraña mezcla, pero que también gustó mucho. Y me vencí a mí misma al escribir dos más en la onda realista, pero muy en el estilo de historia juvenil Disney (pero de ellas no hablaré).

Conozco muchas historias del género fantástico, ciencia ficción, fantasía; historias que sacan del contexto realista en el que pareciera que se nos exigen en los concursos literarios chilenos. Cada persona que quiera escribir, puede armar su propio sitio, su blog o foro en cual publicar sus historias. La gente los sigue. Venden sus minilibritos impresos en una calidad modesta, pero tratando de ser lo más profesionales posible. Además están los autores de cómics, refiriéndome a aquellos que escriben y dibujan, así como también a los equipos de guionistas y dibujantes que podemos encontrar en la red.
Hoy podemos encontrar historias de vampiros, fantasmas, extraterrestres, magia, piratas y un cuanto hay de temas fantasiosos que son aún condenados por algunos, pero quienes gustamos de esos temas, los apoyamos con entusiasmo, dando consejos cuando alguien nos los pide, alentando a quien se siente deprimido porque cree que su historia no funcionará. Les digo… aunque pasen décadas, la oportunidad de publicar llegará. Se los digo, porque así será.

Tenemos mucho para comentar con respecto a foronovelas, cómics o similares. Ya habrá tiempo. Mientras, les invito a buscar y leer, déjenles un mensajito a sus autoras y autores, ellas y ellos se los agradecerán, porque lo que realmente necesitamos quienes optamos por escribir, es alguien que nos lea y conozca esos mundos que vemos en nuestra imaginación.